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Miles. La autobiografía

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La editorial barcelonesa Alba lleva desde hace años publicando en castellano una estupenda serie de libros dedicados a la música, con especial incidencia en el jazz. Gary Giddins, Ashley Kahn y Laurent de Wilde han sido algunos de los autores que han visto sus libros traducidos en cuidadas ediciones. Entre sus últimas novedades no estrictamente jazzísticas destacan la autobiografía de Ravi Shankar, Mi música, mi vida, y la considerada biogfrafía definitiva de Michael Jackson, firmada por J. Randy Taraborrelli.



Regresando al jazz, Alba ha recuperado y ha reeditado la autobiografía de Miles Davis escrita en colaboración con Quincy Troupe. Ofrecemos aquí dos extractos del libro, en los que el trompetista recuerda dos de sus grabaciones a las que rinde homenaje este año el Festival Internacional de Jazz de Barcelona: Kind of Blue y Tutu.





Kind of Blue

Hicimos Kind of Blue en dos sesiones de grabación, una en marzo y otra en abril. En el intervalo, Gil Evans y yo tomamos una gran orquesta e hicimos un espectáculo de televisión con mucha de la música de Miles Ahead.



Kind of Blue surgió también de la vía modal que yo había abierto en Milestones. Esta vez añadí otra clase de sonido que recordaba de cuando estuve en Arkansas, cuando regresábamos a casa caminando desde la iglesia y tocaban aquellos hermosos himnos. Ocurrió que aquella remota sensación se reprodujo en mí, y me puse a recordar cómo sonaba aquella música y qué era lo que nos inspiraba. Aquella sensación, aquella inspiración, era a lo que trataba de aproximarme: habían entrado en mi sangre creativa, en mi imaginación, pero olvidé que estaban allí. Escribí unos blues que querían devolverme al estado de ánimo en que me hallaba cuando tenía seis años y andaba junto a mi primo por aquel oscuro camino de Arkansas. Escribí sobre aquello unos cinco compases, los grabé y agregué a la mezcla una especie de sonido corrido; fue la única manera que se me ocurrió de captar el sonido del finger piano. Pero tú escribes algo y luego los músicos lo tocan, lo desarrollan y lo trasladan a otra dimensión a través de su imaginación y su creatividad, y tú simplemente pierdes la noción de adónde pensabas que querías llegar. Yo trataba de hacer una cosa y terminaba haciendo otra distinta.



No escribí la música de Kind of Blue, sino que aporté esquemas de lo que cada cual se suponía que tocaría, porque quería mucha espontaneidad en la interpretación, exactamente como pensaba que existía en la interacción entre aquellos bailarines y aquellos tambores y aquel finger piano del Ballet Africaine. Todo se hizo a la primera toma, lo cual indica el nivel que la gente alcanzó. Una belleza. Algunas personas fueron diciendo por ahí que Bill Evans era coautor de la música de Kind of Blue. Eso no es cierto: toda la música era mía, y mío era el concepto. Lo que él hizo fue atraer mi atención sobre ciertos compositores clásicos, y éstos influyeron sobre mí. Pero la primera vez que Bill vio algo de aquella música fue cuando le di un esquema para que lo estudiase, exactamente igual que los demás. Ni siquiera ensayamos (en dos años no habíamos ensayado más de cinco o seis veces), porque en la banda había músicos excelentes, que es la única manera de que una banda funcione. Hice que, en Kind of Blue, Bill tocase en modo menor. Bill era la clase de músico que, cuando actuabas con él, si empezaba algo, primero lo terminaba, y luego lo llevaba un poco más allá. Tú sabías eso inconscientemente; sin embargo, ponía más o menos en tensión a quienes tocaban, lo cual era bueno. Dada nuestra afición a Ravel (especialmente a su Concierto para la mano izquierda) y a Rachmaninoff (Concierto número 4), ambos, de un modo u otro, estaban allí. Cuando digo a la gente que no conseguí lo que me proponía con Kind of Blue, que fallé en mi intento de incorporar al sonido final el sonido exacto del finger piano africano, todos me miran como si estuviera loco. Me replican que aquel disco fue una obra maestra (a mí también me gustó), y piensan simplemente que trato de tomarles el pelo. Pero soy sincero al afirmar que el sonido a que me refiero era lo que me propuse reproducir en la mayor parte del álbum, especialmente en "All Blues" y "So What." Fallé, y basta.



Tutu


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