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Live Reviews
Umbria Jazz Winter #18
Más alla de la maestría de Corea y Bollani, Umbria repetía con un pianista que, recomendado por Quincy Jones, está tomando al asalto los festivales de todo el mundo (y muy pronto, los de España). Se trata de Alfredo Rodríguez, otro de los increíbles fenómenos musicales que aparecen en Cuba. Fue, sin duda, la sorpresa del festival con sus tres conciertos a trío y un concierto en solitario. Acompañado por Peter Slavov al contrabajo, que ejerce de ancla poderosa, y Francisco Mela a la batería, sorprende la cohesión del trío, la fuerza de su propuesta, el trabajo conjunto de tres músicos que tienen claro que pueden constituirse en una referencia del jazz contemporáneo por su trabajo conjunto. Detallista a la hora de apropiarse de la baladística cubana ("Quizás, Quizás," "Veinte años"), arriesgado en sus propias composiciones "Transculturation," "Silence," "Cu- bop", Rodríguez dio muestras constantes de una madurez y de un discurso profundo realmente insólitos. Está claro que su futuro es luminoso y que Jones, que lo califica sin ambages como uno de los músicos más impresionantes que jamás ha visto, tiene desde luego buen ojo, que su expresión aúna con eficacia la parte clásica de su formación (su versión de las "Gitanerías" de Ernesto Lecuona fue sobrecogedora) con la cubanía y con el jazz en todos sus colores y manifestaciones. "Yo a éste no lo suelto," sonríe Mela que aporta unas maravillosas dosis de rotunda fantasía e imaginación al trío cuando se le habla de qué opina de Rodríguez. Lleva razón, sin duda. Su versión de "Stille Nacht" ("Noche de paz") en solitario fue, por ejemplo, uno de aquellos momentos imposibles de olvidar. Y aún no ha cumplido 25 años...
No se acababan aquí los pianistas, no, porque Umbria Winter Jazz también acogía a dos de los representantes de la extraordinaria escena italiana, Dado Moroni y Danilo Rea. El segundo, protagonista hace años en este mismo festival de un dúo con Brad Mehldau, presentaba en solitario su homenaje al cantante Fabrizio de André, Piano Works X: Danilo Rea at Schloss Elmau. A Tribute to Fabrizio De André (ACT, 2010); el primero, el disco a trío con el vibrafonista Joe Locke y el saxofonista Rosario Giuliani Stepping on Stars (Egea, 2010), grabado precisamente en Perugia, en el Umbria Jazz Festival 2009.
Rea ha encontrado en las canciones de De André, una de las voces de referencia de la segunda mitad del siglo XX en Italia, una mina para sus propias exploraciones improvisatorias en solitario y su gusto melódico. Si bien el público italiano puede reconocer muchas de las piezas cantadas por De André (¡ay, la "Canzone di Marinella"!), el pianista parece tomar el material de origen casi como mero punto de partida para sus vagabundeos pianísticos, en el buen sentido del término, un paseo que termina convirtiéndose en un apasionado flujo de conciencia en el que unas ideas parecen alimentar a las otras sin descanso. El público, que llenó todas sus sesiones, le correspondió con una concentración pasmosa.

Elegante, sofisticado, culto, exquisito. Cualquiera de estas palabras puede definir el trío Moroni-Locke-Giuliani, que en sus composiciones evocan una silenciosa energía, con contrastes notables entre las personalidades de los tres músicos. "Brother Alfred," por ejemplo, dedicada por Moroni a McCoy Tyner, juega con una introducción modal que escarba en el recuerdo del Tyner que cambió, dentro del cuarteto de John Coltrane, la manera de entender el piano jazzístico. Por contraste, "Beatrice Rose," dedicada por Locke a su hermana llamada así en honor de la Beatriz de la Divina Comedia de Dante, ahí es nada, es una pieza de poética melancólica, así como "Sword of Whispers," dedicado al cantante Jimmy Scott a partir de la definición de un crítico, que escribió que la voz de Scott "hiere la verdad como una espada, pero una espada de susurros." Otro original de Locke, "Love is a Pendolum," termina de decantar el sonido del trío hacia su aspecto más misteriosamente lírico.







