All About Jazz: The web's most comprehensive jazz resource

Serving jazz worldwide since 1995
All About Jazz: The web's most comprehensive jazz resource

Live Reviews

44 Voll-Damm Festival de Jazz de Barcelona: Paolo Fresu Monvinic Experience

By Published: November 23, 2012
El recinto de Monvínic también ayudaba a sentir el peso de la herencia que trascendía entre copa y copa. No hay inocencia en vestir un espacio dedicado a la cultura del vino con materias nobles como el acero, la piel rústica y la madera. La exquisitez de lo material socorre a la expresión espiritual, de ahí que hasta los pequeños detalles como las telas o el corte arquitectónico de los mandiles del personal, hasta la iluminación y escenografía a cargo de Alfons Tost, deban ser reseñados con justicia.

Y llegaron los vinos. El Gramona abrió fuego, y Màrius Carol conectó el monovarietal de Xarel.lo con la Desdémona de Otello, por el "frescor, los matices y el atrevimiento" que convocaba el cava creado por Jaume Gramona. Fresu buscó lo atmosférico, destacó la expresión onírica de la burbuja y resolvió el envite con una sordina desdoblada que daba la vuelta a medio mundo para regresar a geografías mediterráneas tiñendo su trompeta de blues y haciendo natural un gesto percusivo cada vez más presente en sus solos.

La testamentaria La Tempestad le sirvió al escritor para emparentar el Finca Els Camps de viejas viñas de Macabeo con el personaje de Ariel, ser mágico que muestra sus esencias cuando más se aproxima el punto final, como este blanco creado por Jané Ventura. El trompetista hizo a su vez una apuesta de futuro y dejó caer una cita del "Che Sarà, Sarà" con la que se dedicó a improvisar en un afán prospectivo por ver hacia dónde iba a evolucionar el aromático vino del Penedès.



Sólo la Ofelia de Hamlet podía congraciar las bonanzas del Xarel.lo Nun Vinya dels Taus con el universo de Shakespeare. Carol habló de fragilidad y de entereza, de vitalidad y pasión, mientras que Fresu vio en él un líquido juguetón, que pedía bases pregrabadas y diversión infantil, aunque sin amagar cierta crueldad propia de la niñez, fruto de la ignorancia y del egoísmo. De ahí que la trompeta combinara sus trazos con voces que entraban y salían de escena. Y es que el Nun de Enric Soler, con nombre de diosa egipcia, requería una atención especial.

Salvada de la filoxera cuando la epidemia convirtió los terrenos en triste eriales, Les Tallades de Cal Nicolau mantuvieron intacta esta extraña variedad de Picapoll Negre del Montsant, motivo por el que ya era suficiente hermanarla con el Otello de la obra homónima del inglés universal. Guerrero noble, amante entregado, también el Orto Vins de Joan Asens Masdeu resulta complejo en sus esencias y en su expresión. Un vino que pedía una fanfarria y la tuvo. Fresu entendió sin fisuras que todo en aquel vino tinto era placentero, peligrosamente placentero, como el descubrimiento de un matiz familiar que resistía ser mostrado, aplazado durante mucho tiempo hasta el momento del desvelo. El enólogo Masdeu también entendió que sólo cabía improvisar si quería transportar a la sala toda la fuerza de su vino. El público apreció el gesto, supo reconocer la valentía, y la mirada de este cronista se cruzó con la de Ted Panken en un gesto asertivo que afirmaba la certeza de lo que degustábamos (al día siguiente, Ted Panken y Fresu iban a protagonizar un Blindfold & Winefold Test de DownBeat en el mismo Monvínic).

Hay gestos que definen una condición. Que un vino criado entre azotes de Tramontana, seleccionado entre las mejores viñas de una finca cercana al Cabo de Creus, y recolectado sólo las noches de luna llena, no produzca un milagro sería una injusticia. El Mas Estela Vi de Lluna, obra de Didier Soto y Núria Dalmau, recuerda al Falstaff, pues "es alegre, festivo, un poco vanidoso y bravucón," en palabras de Màrius Carol. Para Fresu se convirtió en una única nota sostenida de su fiscorno, que paseó por toda la sala, al modo en que juegan los niños cuando buscan embriagarse, retarse, sentir el amago del desfallecimiento mientras aguantan la respiración hasta límites nocivos.

El Empordà dejó paso al Priorat, y Falstaff a Hamlet. La sedosidad del fiscorno al coqueteo electrónico à la Vangelis (con la banda sonora de Blade Runner en el recuerdo), tal vez porque el creador de Saó del Coster Terram 2008 es un exDj suizo que cambió la discoteca por el terruño de una de las comarcas más apreciadas y difíciles de dominar de la geografía vitivinícola del país. Se trata de un vino que abre nuevas experiencias, y como tal se mostró.


comments powered by Disqus