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Live Reviews
43 Voll-Damm Festival de Jazz de Barcelona: semana 'Umbria Jazz Barcellona'
Un Omar Sosa enérgico, con su sonrisa permanente que de vez en cuando al final de algunas piezas se transformaba en carcajada de júbilo por la intensidad vivida durante la interpretación, se miraba constantemente con un Paolo Fresu más calmado y comedido que, contorsionado sobre la silla sentado sobre su propio pie, reflexionaba cada una de las notas intensas y precisas que salían de su trompeta o su fiscorno.
El pianista también utilizó el Rhodes, un teclado, samplers y diversos efectos sobre el piano y la voz que contribuyeron a dar cuerpo y amplitud a sus texturas y bases teñidas de tumbaos y cierres cubanos. Por otro lado, alternando la trompeta y el fiscorno, siempre con el efecto oportuno controlado por el propio músico desde el escenario, Fresu desplegó preciosas melodias, largas notas intensas, efectos con el aire, solos vertiginosos y acompañamientos rítmicos percutiendo su trompeta con sus manos o con su anillo. Tambien utilizaron loops y samplers en la justa medida, como base para sus evoluciones pero sin tomar un protagonismo exagerado ni desvirtuar el discurso.
Sosa actualmente afincado entre Barcelona y Menorca recordó con emoción que en esta misma sala fue su primera actuación en la ciudad y recalcó la suerte de poder tocar con Fresu, un músico para quien, según su cómplice cubano, "cada nota es parte de su alma." Mas allá de la compenetración musical, la complicidad entre los dos músicos sirvió para construir un ritual iniciático al que el público se sumó sin dudarlo dejándose llevar por los dos maestros. El viaje fue un placer, el público estaba en muy buenas manos.

Stefano Bollani piano solo
43 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona
Luz de Gas
12 de noviembre
La presencia de Umbria Jazz en esta edición del Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona terminó con un espectacular concierto del pianista Stefano Bollani. El público que llenaba la sala Luz de Gas hasta la bandera (incluso varias filas de sillas en el escenario arropando al piano, tal como se hizo el día anterior para el concierto de Sosa y Fresu) recibió al pianista con una ovación que presagiaba una noche especial. Entre el concierto y el show humorístico Bollani encandiló a la audiencia con su música, con una técnica desbordante y con su sentido del humor contagioso.
La noche empezó visitando Brasil con dos preciosas baladas de Chico Buarque y Vinícius de Moraes, y a continuación Bollani se dirigió al público: "Es un día triste para Italia expresó con ironía refiriéndose a la dimisión del primer ministro Silvio Berlusconi [...]. Por esto este concierto será una serenata de baladas, pero también de ilusión," y continuó con un título más que sarcástico en ese contexto, If I Should Loose You, en clara alusión al político dimitido. También hubo tiempo para temas propios, ragtime, The Beatles, Blackbird, el Billy Jean de Michael Jackson cantado o una composición jamaicana que cerró el repertorio mostrando algunas de las muchas pasiones del músico italiano, que absorbe de manera insaciable influencias de géneros, culturas y artistas de cualquier parte del mundo o época.
En el primero de los bises, volviendo a su papel de cómico y traduciendo simultáneamente el discurso al francés, portugués e inglés además del italiano y algunas frases en castellano, Bollani pidió al público que le propusiera canciones que hubiesen echado en falta en el repertorio de la noche y quisieran escuchar antes de abandonar la sala. La lista resultante incluía músicas tan dispares com "Para Elisa," de Beethoven, "Tico-tico," de Zequinha de Abreu, "Mi ritorni in mente," de Lucio Battisti, "Antonia," de Antonio Zambrini, y "Luísa," de António Carlos Jobim. La forma cómo el pianista jugó con todas ellas y las mezcló en un fabuloso medley cómico-musical arrancó la ovación más larga y sentida de la noche.
La insistencia del público hizo que Bollani tocara dos bises más: en el primero hizo un pequeño homenaje a su tierra (es un decir, claro) con "La Sicilia," y el último fue un "There Will Never be Another You" elástico que empezó a ritmo vertiginoso y acabó con Bollani cantando y sollozando sobre el piano entre la emoción y las risas del público.
Bollani en solitario no es un concierto convencional; el gag o la ironía pueden aparecer en el momento menos esperado y de repente desaparecer del mismo modo, dejando de nuevo todo el protagonismo a la música. Se trata de un juego constante y totalmente imprevisible que mantiene al público atento, disfrutando de buena música y con una sonrisa permanente en la cara incluso un buen rato después de haberse terminado el concierto. La guinda perfecta para coronar el éxito de la semana Umbria Jazz en Barcelona.







