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Interviews
Stefano Bollani, retrato múltiple de un grande ubicuo
Explorar es un verbo que Bollani usa a menudo, como cuando habla de su relación con la música brasileña, que conoció a través de la cantante italiana Barbara Casini: "Ella me lo hizo conocer todo sobre Brasil. Me gusta el lugar, la idea que hay allí de que los géneros musicales tienen fronteras muy vagas. A ellos esta división de la música por géneros les hace reír. Un sambista sabe quién es Heitor Villa-Lobos, un clásico coge la guitarra y toca una canción, Chico Buarque hace samba pero es un intelectual... Yo diría que esto no es así en Europa, o al menos en Italia, donde un cantautor como Gilberto Gil no es posible: culto, abierto, ecuménico." "Quizá es un problema religioso sigue: yo amo el sincretismo, no la religión católica." De todos modos, puntualiza: "Lo que yo hago es robarbromea. Escucho a los músicos que me interesan e intento aprender o tomar algo de ellos." Y en cuanto a los géneros, recuerda Bollani sus inicios: "De niño me contaron que la música clásica era la seria y que las otras no valían nada. Luego descubrí el jazz y me dijeron que era música banal, que iba a perder mi técnica si tocaba jazz, pero por otro lado los amigos me decían que era música de intelectuales, así que yo no entendía nada." "En la cabeza de un músicoremata Bollanino tienen que existir géneros músicales. La historia de la música usa una serie de palabras (sonata, sinfonía, lied, romanticismo, dodecafonismo...) que sirven para definir algo que es producto de la fantasía, y la fantasía no tiene géneros." Le da la razón Stefan Gerdes, productor de la NDR de Hamburgo: "Su manera de tocar unifica todos los sonidos del universo. Cuando Stefano se pone al teclado, su sensacional independencia de manos invita al mundo entero a bailar más allá de fronteras estilísticas, llámense jazz, canción romántica italiana, funky grooves o música brasileña."
"Stefano es un gran músico, con un corazón enorme, una técnica depuradísima y un oído armónico increíble," le define uno de sus últimos compañeros en escena, el mandolinista Hamilton de Holanda, que también recalca "su carisma para seducir a tanta gente" "Tocar con él es una mezcla de provocación en el buen sentido con una gentileza que deja a la música fluir. Marca goles, pero también da los últimos pases." Generosidad, lirismo, diversión. "Es rarísimo encontrar a un músico que lleve su erudición con tanta ligereza, para quien la música sea una diversión tan seria," tercia Ted Panken, de DownBeat. "Bollani es un intelectual con humor, un surrealista del jazz siempre cercano a su audiencia."
El pianista (y a menudo también vocalista) es, no hay dudas sobre ello, un tipo con sentido del humor, una enciclopedia viviente "le recuerdo una noche en el camerino, antes de un concierto interviene de nuevo Ballard, en que empezó a cantar todo tipo de canciones italianas, antiguas y nuevas. Cantando las letras sin parar, con convicción y gusto. Canción tras canción, perdí la cuenta de cuántas cantó", y un artista con una ambición por qué no decirlo desmedida: "Es uno de los grandes músicos de hoy," piensa el contrabajista Larry Grenadier: "Combina una técnica excepcional con una tendencia a la aventura. Es osado en sus ambiciones y resultados porque tiene los medios para serlo. Cada vez que tengo la oportunidad de tocar con él sé que será un viaje musical." Y un tipo, recuerda Conrad, que además de su característico buen humor, puede asimismo tocar el piano con un lirismo desatado: "Pocos músicos te pueden provocar la carcajada y hacerte caer de la silla, y al instante siguiente romperte el corazón."
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