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Newport Jazz Festival 2011, 4-7 de agosto

Newport Jazz Festival 2011, 4-7 de agosto

Newport Jazz Festival
Del 4 al 7 de agosto, 2011
Newport, Rhode Island, Estados Unidos


Prólogo: como Moisés en Fort Adams (y cantando con Pete Seeger)

Un carrito de golf se detiene en la entrada del túnel que lleva del llamado escenario Quad al Harbor Stage. Chubasqueros y paraguas se detienen ante el rumor y se giran a ver quién viene pidiendo paso montado en el carrito. Al lado del conductor, con su gorra que ya es un icono inseparable de su imagen en los últimos años en Newport, se sienta George Wein.

Se produce entonces el milagro. Como Moisés atravesando el Mar Rojo, misteriosamente decenas de personas se ponen de acuerdo para ponerse a un lado del túnel y dejar que pase el carrito de golf. En el túnel resuenan las palabras de agradecimiento de muchos ante quien fue el fundador del festival de jazz de Newport en 1954, y en consecuencia el antecesor de todos los festivales de jazz (y más allá) que existen en el mundo. Wein sonríe y va saludando a diestra y siniestra. Ni la lluvia tenaz que ha desdibujado el último día del festival puede con el ambiente alegre de Newport, que 57 años después de su fundación encara un nuevo futuro.

Flashback: jueves, 4 de agosto. Rosecliff, una de las mansiones que han hecho célebre la Bellevue Avenue de Newport, acoge una cena de gala que sirve para presentar la nueva Newport Festivals Foundation y, sobre todo, para recaudar dinero, ahora que los festivales de Newport se convierten jurídicamente en entidades non profit, algo normal en Europa, donde todos los festivales de jazz suelen depender de programaciones con mayor o menor criterio pero dependientes en exclusiva de dinero público, pero no en Estados Unidos. Con Bill Cosby como maestro de ceremonias, un escenario recibe a los artistas que van a interpretar música. El jazz estará representado por tres mujeres jóvenes por las que Wein lleva tiempo apostando: la pianista Hiromi, la clarinetista y saxofonista Anat Cohen —a dúo con Howard Alden— y la saxofonista Grace Kelly al frente de su quinteto.

En cambio, el folk tiene representantes cuya memoria va más allá del primer Newport Folk Festival: Ramblin' Jack Elliott y Pete Seeger.

Todos ellos tocan una o dos piezas ante un público por supuesto amable.

Pero nadie hace cantar al público, que incluye al gobernador de Rhode Island Lincoln D. Chafee y al senador de los Estados Unidos Jack Reed, como Pete Seeger.

Quite Early Morning, escoge para la noche. Armado con su célebre banjo, Seeger habla de justicia, paz, bondad. Y pide a todos los asistentes que canten con él:

So though it's darkest before the dawn
These thoughts keep us moving on
Through all this world of joy and sorrow
We still can have singing tomorrows
Through all this world of joy and sorrow
We still can have singing tomorrows

Algo misterioso pasa. La cena de gala (ellas, vestido de cóctel; ellos, corbatas y chaqueta) se convierte en un tímido coro a las órdenes de Seeger. "Los niños cantan más fuerte," se queja con una sonrisa, y entonces el coro improvisado entona con fuerza e inocencia los últimos versos de la canción. En medio de este mundo de alegrías y pesares, todavía podemos cantar al mañana.

Caramba qué bien y con qué delicadeza cantó la gente esa noche en Rosecliff.


Introducción (tenis y cancionero)

La primera noche del festival de Newport tiene lugar en el International Tennis Hall of Fame, cuyas normas recomiendan a todo aquel que quiera jugar al tenis (y que consiga una invitación para poder hacerlo, claro) que use ropa deportiva de color blanco. Es una noche distinta del festival, a la que, en proporción, suelen acudir más ciudadanos de Newport y Rhode Island que al propio festival en Fort Adams, una fortaleza del siglo XVIII que hoy es sede en dos fines de semana consecutivos de los festivales de folk y jazz.

Abrió el doble concierto el quinteto de Wynton Marsalis en la primera parte, con un concierto basado en exclusiva en estándares, desde All Of Me hasta April in Paris pasando por Autumn Leaves y What a Little Moonlight Can Do, e incluso versionando con el trompetista desdoblado en vocalista para cantar el viejo country blues Corrine, Corrina. Música exquisita, muy bien ejecutada, con el sello propio de Marsalis y sus músicos (Walter Blanding Jr., Dan Nimmer, Carlos Henriquez y Ali Jackson, todos ellos con solos notables), y algún momento excelente, de enorme ternura, en la balada Goodbye.

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